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CRISIS ECONOMICA EN TIEMPOS DE PANDEMIA (COVID-19)

Cetera & Di Giacovo

Nos encontramos ante una situación extraordinaria, sin antecedentes e inédita. El COVID-19 nos está dejando una crisis económica sin precedentes a nivel mundial.
Sabemos que el impacto principal del virus se da en la salud de las personas, pero lo cierto es que la única “cura” que encuentran los gobiernos es eliminarlo a través del aislamiento de la población, ya que con ello se evita que continúe expandiéndose, y esto impacta directamente en la economía de todos los países.
La economía es una rueda, todos somos parte de ella y ponemos nuestro granito de arena para que se mueva y funcione día a día, pero ¿qué está ocurriendo específicamente en nuestro país?
La mayoría de los Argentinos nos encontramos cumpliendo con la medida dispuesta por el gobierno respecto del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” por lo que esta rueda que era inmensa y no dejaba de moverse ahora se achicó y se mueve mucho mas lento, dado que la actividad económica se redujo a los pocos exceptuados que se encuentran autorizados a prestar tareas, y hay un enorme sector que se encuentra paralizado. Es por ello que nos estamos encontrando ante un escenario en el que muchas pymes se ven obligadas a cerrar sus puertas, a despedir al personal (aunque esté prohibido), las grandes empresas deben recortar salarios, los comercios de barrio no pueden abrir sus puertas (y si abrieran no habría demanda), entre muchas otras situaciones.
Si bien el Gobierno ofrece ayuda para intentar palear esta situación, lo cierto es que la misma es bastante limitada y no llega a todos los sectores. Asimismo, los bancos ofrecen créditos con una tasa de interés al 24%, pero la gran mayoría de la población no califica, lo que hace que quienes realmente los necesitan no puedan acceder a ello.
Como bien dijimos al principio, no hay ningún antecedente como este. Si bien en el año 2001 nuestro país estuvo ante una crisis económica muy importante, hay una gran diferencia, en ese entonces la población continuaba trabajando y la “rueda” de la economía seguía moviéndose, por lo que esta crisis resulta ser muchisimo mas dura, dado que la mayoría de los sectores se encuentran paralizados.
Estamos ante problemas NUEVOS -nunca antes vistos- y URGENTES, por lo que necesitamos soluciones NUEVAS y URGENTES.
Ahora bien, ¿Hay soluciones para esta situación que nos toca vivir?
Realmente se hace muy difícil hablar de soluciones cuando aún no sabemos cuando va a terminar todo esto, es decir cuando finalizará la medida del aislamiento y se reactivará la totalidad de la economía.
Si intentamos buscar soluciones en las leyes, nos encontraremos con que la legislación que tenemos ha quedado fuera de toda esta realidad ya que no ha sido creada para esta situación ¿quién iba a imaginarse la paralización de un país por culpa de un virus? Nadie!, por eso el abogado va a tener una nueva labor, deberá ser creativo para tratar de buscar nuevas soluciones utilizando las instituciones que tenemos.
Además debemos tener en cuenta que las crisis en Argentina siempre vienen para quedarse, ya que el derecho transitorio luego se hace consuetudinario y finalmente queda como derecho.
En caso de las empresas que se ven obligadas a cerrar sus puertas por la enorme cantidad de deudas que contraen, debemos tener en cuenta que el concurso es un escenario caro, es un sistema complejo que controla el Juez, es una situación de excepción, nada mas que la excepción hoy resulta ser la regla. Es decir que hoy la situación esta al reves, la insolvencia es la regla, ya que nadie puede pagar.
Algunas herramientas jurídicas para intentar solucionar esta situación las tenemos en el Código Civil y Comercial de la Nación: la teoría del esfuerzo compartido, la teoría de la imprevisión, el caso fortuito, entre otras, y a partir del análisis de todo esto podremos renegociar. Debemos tener en cuenta que todo esto requiere urgencia, y si vamos a judicializar los casos para discutir estos temas, esto va a demorar un tiempo, y es por eso que debemos proponer otro tipo de soluciones.
Debemos tratar de evitar el conflicto y todos debemos tirar para adelante hacia el mismo lugar, porque la realidad es que hoy estamos todos en la misma situación y no tenemos soluciones.
Quizás podamos empezar a realizar acuerdos privados, ya que hoy en día una quiebra no beneficia a nadie. Atrás del dueño de una empresa que debe cerrar se encuentran todos sus empleados, y atrás de cada empleado su familia, asi como también –si miramos un poco mas allá- los proveedores de la empresa también quedan sin esa fuente de trabajo, el pequeño comerciante que le hacia las viandas a los empleados, la empresa de colectivos que transportaba a los empleados recauda menos, y asi la cadena continúa…
Entonces, debemos ser solidarios, creativos, y no querer ver en el otro el enemigo. Un claro ejemplo es el de un acreedor que pensando en su propio beneficio le dice a su deudor (remisero) «vendé el auto y pagame ya», la realidad es que si el deudor vende el auto para saldar su deuda se queda sin su fuente de trabajo y no puede obtener mas ingresos, entonces aquí es donde debemos ser flexibles y solidarios. Quizás pueda hacerse un acuerdo en el que ambos cedan un poco y se beneficien (un pago en varios meses, sin que el deudor pierda su herramienta de trabajo, con una quita importante), esto es una construcción entre todos.
¿Con qué escenario nos vamos a encontrar cuando termine el aislamiento? ¿Cómo sugeriremos soluciones? No lo sabemos, este escenario nos descolocó a todos. Lo único que tenemos que entender es que de esto se sale entre todos: todos debemos aportar de alguna manera para poder mejorar la economía.

LA SOLIDARIDAD, LA FLEXIBILIDAD Y LA CONFIANZA SON LAS LLAVES QUE TENEMOS HOY PARA PODER SALIR DE ESTA CRISIS – por Johana Romano